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por Melissa Salomón Adaptado de un artículo de Marlys Taege Moberg Un catedrático ilustre dirigiéndose a una asamblea --tal vez Ud., como yo, se ha imaginado esta escena cuando escucha esta palabra "mentor." La Liga Misionera de Damas Luteranas (LWML, por sus siglas en inglés) ha enfatizado la importancia de ser mentor hace unos años atrás con la finalidad de promover el adiestramiento de más mujeres. Bueno, ser mentor en 2004 está en cambio. No se trata de ser una persona con estudios avanzados. Ni tampoco es exclusividad de los hermanos varones. Sencillamente, ser mentor es ser alentador, y alentar es algo que todos podemos hacer en persona, por teléfono, por carta y ¡hasta por correo electrónico! Podemos ser mentor a alguien mientras estamos tomando una taza de café, durante una reunión informal, en el supermercado, después de la iglesiaen cualquier lugar y a toda hora. En realidad, las mujeres han sido "mentores" a través de los tiempos. En 2da de Timotéo 1:5, vemos a Eunice y Loida, su madre y abuela, y son reconocidas por haber compartido su fe con él. En Tito 2:5, a las mujeres ancianas se les anima a que aconsejen a las mujeres jóvenes a que sean íntegros en la fe, en el amor y en la constancia para que "no se hable mal de la palabra de Dios." Priscila y Aquila fueron mentores para Apolos (Hechos 18:25-26) quien lo tomaron a su cargo y les explicaron con mayor precisión el camino de Dios.
Una miembro de la Liga comentó que su papel como mentor dentro de la iglesia consiste de "aprender tanto como enseñar, amar, animar, ayudar, compartir risa y a veces lagrimas." "Ser mentor es ser amiga," dijo otra miembro de la Liga. Ser mentor es caminar al lado de otra hermana en la iglesia. Es buscar y reconocer los talentos y dones que Dios le ha dado y animarla a poner esos dones al servicio del Señor. Es acompañarle en momentos de duda y frustración. Es recordarle y enseñarle que nunca está sola. Durante la reunión de Hermanas de Corazón que se llevó a cabo durante la convención nacional de la LWML en la ciudad de Oklahoma el verano pasado, hablamos de la importancia de reconocer, celebrar y desarrollar los dones y talentos de las damas que encontramos en nuestras iglesias hispanas. Hablamos que pudiéramos hacer esto dentro del ministerio de la Liga Misionera de Damas Luteranas y que así, uniéndonos con un grupo de damas hispanas al nivel distrito y nacional, pudiéramos animarnos mutuamente y también bendecir al grupo de mujeres luteranas en general. La Liga se ha comprometido en apoyar el desarrollo de mujeres líderes dentro de la iglesia hispana. ¡Qué bonito vislumbre de los que las Escrituras nos describe en Apocalipsis 7:9 que un día estaremos delante del Cordero de Dios en el cielo, "una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas" alabando al Dios vivo. ¡Qué magnífica visión del futuro tenemos!
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