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El Señor de nuestras Barcas Tambaleantes por la Sra. Judy Wiedenkeller; traducido por Melissa Salomón ¡La vida tiene un hábito irritante de incluir tormentas! En Lucas 8:22-25 leemos: Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca. "Crucemos al otro lado del lago," les dijo. Así que partieron y mientras navegaban él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro. Un viaje ordinario se volvió extraordinario. Los discípulos no estaban manejando su situación con gracia. Aunque eran marineros con mucha experiencia, acostumbrados a tormentas y olas bravas, esta tormenta en particular les causó pánico y gran temor para sus vidas. Todo lo que intentaron fracasó. Se olvidaron que Jesús estaba con ellos. Asi suele pasar..el pánico tiende a hacernos olvidadizos. Cuando al fin los discípulos se acordaron de Jesús, lo fueron a despertar y avisarle de su situación desesperante. "¡Sálvanos, Señor, que perecemos! ¿No te importa que estamos en gran peligro? ¿Cómo puedes dormir con esta tormenta que nos amenaza? ¿No entiendes lo serio de esta situación? Podemos identificar con la desesperación y pánico de los discípulos. Las olas gigantes y los retos espantosos de la vida nos causan temor. Nuestros esfuerzos de controlar la situación fracasan. "Sálvanos, Señor, que perecemos" es un grito que entendemos muy bien. La turbulencia de la vida nos atemoriza. Olvidamos que Jesús está en nuestra barca. Como respuesta a sus gritos de temor, el Señor regaña a sus discípulos por su falta de fe. Después de corregirlos, Jesús se para en medio de una barca que está fuera de control, y reprende al viento y a las olas. Paz. ¡Calma! Jesús les recordó de una verdad muy importante. Dios estaba presente durante la tormenta. Los vientos fuertes y olas gigantes no atemorizaron a Jesús. Jesús tiene autoridad sobre todas las tormentas. Su orden trae calma de inmediato. ¿Necesitas algún refugio del viento y olas hoy? No importa la tormenta que pases hoy, recuerda que Jesús está en tu barca, listo con una palabra de Paz a lo que te rodealisto para tomarte en sus manos y consolarte hasta que pase la tormenta. Señor, tú mandas en el cielo y en la tierra. Nada es imposible para ti. Recuérdame que tú estás en la barca conmigo. Déjame escuchar tu palabra de paz a mi corazón, y dame fe para enfocarme en ti mientras dure la tormenta. Ayúdame a entender que estoy a salvo en tus brazos. |
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