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Caminando Donde Cayó el Tsunami
por Diaconisa Cristina Nelson

El 26 de diciembre de 2004 un tsunami borró seis de las provincias de Tailandia cerca al Mar Andaman-Phang Nga, Phuket (y la Isla Phi Phi) Krabi, Ranong, Trang y Satun. Diez días después visité las primeras cuatro provincias con mi compañero de trabajo, Oratai Thaweesin (Dang), Encargado del ministerio de la Iglesia Luterana Sínodo de Missouri, Departamento de Misiones Globales de la Área de Tailandia y Asia Suroeste. Fuimos de parte del Departamento de Misiones Globales y su organización hermana Fundación Concordia para Educación y Bienestar-Tailandia (conocido por sus siglas en inglés CWEFT) que se enfoca en los aspectos educacionales y sociales del ministerio en Tailandia.

El tsunami desbarató un área de costa de 20 millas. Casas y hasta mansiones bellas, y miles de casas humildes, hoteles fabulosos, comercios locales, vehículos de todos tipos tanto como vegetación, con la excepción de palmas de coco que tenían raíces profundas, fueron levantados y llevados al océano. Nunca había experimentado tanta muerte y sufrimiento humano a tal grado. Estaba completamente en shock emocionalmente. Los cuerpos todavía se estaban encontrando en los escombros por toda la costa y hasta 1.5 millas de distancia.

Miles de personas Tailandeses como extranjeros llegaban a las "Estaciones de Ayuda" buscando sus seres queridos. En una forma sistemática, la información se estaba capturando en computadoras para mantener los archivos ordenados y así facilitar la búsqueda de personas. Llamadas a larga distancia gratis se podía hacer desde estas estaciones de ayuda, tanto como recibir agua y comida, también consejería en una manera informal.

¿A Qué Anclas Se Apoyan?

Algunas personas se pudieron salvar ya que podían ver el tsunami venir desde la distancia y debido a que estaban cerca de tierra alta. Hablamos a un hombre que corrió subiendo un cerro al tiempo para salvarse. Comentó que él debió haber hecho algo bueno en su vida anterior para que se salvara de la muerte.

La mayoría de las personas tailandeses que se lograron salvar estaban recitando oraciones a sus líderes tailandeses y reyes del pasado (orando a los espíritus), incluyendo a Buda. Dos hombres que se salvaron en una base naval que se derrumbó completamente lo lograron con agarrarse en una estatua de un General Tailandés sin soltarlo. Los dos, corriendo hacia la estatua cuando vieron venir las aguas, lograron subirse en la estatua y aferrarse a una pierna mientras recitaban oraciones al espíritu de ese General.

La mayoría de los budistas con los cuales hablé no culpan a Dios. Aceptan al tsunami como un evento natural pero sienten mucha tristeza por la tragedia que tuvieron que ver y por todas las familias y amigos que se llevó el tsunami.

En el área de Playa Patong en Phuket extranjeros estaban todavía festejando en los hoteles, y bares cerca de los destrozos de la playa del tsunami. Era como si nada hubiera pasado. Estaba yo en shock mientras manejaba en las calles y pasamos por un área donde había mucho turistas y prostitutas. Todos los focos rojos, amarillos, rosados, morados, verdes y azules estaban brillando y parpadeando. Las personas estaban socializando y tomando en los bares que están al aire libre como si fuera un día cualquiera.

Familias Cristianas

Hablé con una mujer de una de dos familias cristianas en Baan Nam Khem en la provincia Phang Nga cuya casa por poco se la lleva un barco de pesca grande que con las aguas llegó a unos pies de su casa sencilla de madera que está en unos zancos. Vive cerca de un canal que se abrió por el tsunami. Antes de que llegara el tsunami, los bancos del canal pasaban por su casa a unos 100 a 125 pies. Después, estaban a sólo 15 pies y el barco que entró con las aguas ahora descansa junto a su casa. Esta mujer cristiana recibió una llamada de una amiga advirtiéndola del peligro solo unos cinco minutos antes de que llegara el tsunami. La mujer juntó a su familia en su casa y se pusieron a orar a Jesús que les salvara de la destrucción.

El Pastor Suchart, de una de las congregaciones luteranas cerca y quien atiende una misión en la playa en el lugar de mayor daño por el tsunami, nos dijo a Dang y a mí que estaban dando gracias a Dios aún en medio del desastre. ¿Porque? Este año la Navidad se celebró en el 25 de diciembre, que fue un sábado, en vez del domingo más cerca de Navidad como se acostumbra. Las celebraciones navideñas siempre son muy evangelísticas, con muchas personas asistiendo. Si hubieran celebrado la Navidad en el 26, muchas más personas hubieran estado viajando por los caminos junto a la playa o jugando en la playa cerca de la misión antes de la hora del culto. Por la gracia de Dios, la misión sufrió solamente un poco de daño el 26 y el Evangelio de Jesucristo se había proclamado apenas un día anterior.

Tristeza y Urgencia

Como se entristece mi corazón por los miles que murieron en el tsunami. Mi dolor es porque muchas de estas personas aunque decentes y seguramente lindas personas, tal vez no habían recibido a Jesús como su Salvador, Señor y Rey. Y el pensamiento que hubo tantas familias que lloran sus seres queridos y niños sin padres o padres sin sus hijos. Es verdaderamente todo muy triste.

A veces pienso que el fin del mundo seguramente se acerca. Y la pregunta queda, "¿Está el mundo preparado? ¿Están mis amigos y mi familia listos? ¿Estaré yo lista?" La urgencia que me mira a la cara y no puedo evitar de reconocer es esta: tenemos que llevar el Evangelio a todos aquellos que todavía no lo han escuchado. Yo pido a Dios todos los días por la fortaleza de seguir adelante no importan los obstáculos y circunstancias que están fuera de mi control. Mi oración es que perseveremos en compartir a Jesús con todos!