Guiadas por el Corazón
por Angelina Gómez
Angelina fue elegida para dar este discurso a las damas
que estaban reunidas para la convención nacional de la
LWML en Tampa, Florida el 18 de junio 2005. Lo que sigue fueron
sus palabras a la asamblea.
Hace algunos años, el liderazgo de la Liga Misionera
de Damas Luteranas tuvo una visión: Una organización
de damas representativa de TODAS las mujeres de nuestra iglesia-mujeres
jóvenes y maduras, mujeres de áreas geográficas
rurales y comunidades urbanas, amas de casa, mujeres profesionales
y mujeres de distintos grupos étnicos que comprenden nuestra
iglesia. El liderazgo de la LWML (por sus siglas en inglés)
sabía que para hacer esa visión realidad era necesario
un esfuerzo enfocado e intencional. En 2001, reconociendo la
necesidad de mayor diversidad, un programa inter-cultural llamado
Hermanas de Corazón nació.
Fue un honor para mí participar durante la
convención de 2003 en la ciudad de Oklahoma. Esta reunión
multicultural reunió hermanas hispanas y afro-americanas
de todo el país. Tuvimos la oportunidad de compartir nuestros
gozos y retos en el ministerio. El Espíritu Santo estaba
obrando en cada una de nosotras. Nos dimos cuenta que no importaba
qué idioma hablábamos o qué color era nuestra
piel. Nuestro corazón latía con el mismo amor para
Jesús, nuestro Salvador. Nos dimos cuenta que éramos
un solo grupo con una sola meta. Fuimos comisionadas por nuestro
Señor Jesucristo para compartir las Buenas Nuevas de su
amor sempiterno y su sacrificio con las personas de las comunidades
de donde provenimos.
En el programa que se llevó a cabo durante los dos
días antes de la convención nos informaron sobre
las oportunidades que existen dentro de la Liga para desarrollar
nuestros dones espirituales y desarrollar las destrezas de liderazgo
que hacen falta para que podamos ser lo más efectivas
en nuestros ministerios. Sin embargo, eso fue solo el comienzo
porque, cuando llegamos a la convención, fuimos parte
de una reunión de mujeres cristianas luteranas tan inmensa
que nunca habíamos experimentado ser parte de un grupo
tan numeroso. Fuimos testigos presenciales de cómo funcionaba
la Liga de Damas Luteranas. Cantamos, oramos y luego llegó
el momento de elegir propuestas misionales. Una de esas propuestas
fue "Hermanas de Corazón, Una Reunión Inter-Cultural
para 2005." Cuando el resultado del voto se leyó
y supimos que esta propuesta se había aceptado para una
reunión en la convención de Tampa, estábamos
emocionadas. A veces en nuestros ministerios étnicos no
nos sentimos tan importantes a la iglesia. En ese momento, supimos
que se nos apreciaba y se nos amaba.
La primera reunión de Hermanas de Corazón tuvo
un impacto tan grande en mi vida y en la vida de mi amiga Mercedes
Maguiño. Teníamos tantas ideas que queríamos
implementar inmediatamente. Lo primero que empezamos fue un estudio
bíblico en español para nuestras damas. Este estudio
nos dio mucho crecimiento espiritual y ha sido de grande bendición
para las damas que han asistido en su caminar con su Señor
y Salvador, Jesucristo.
Luego, reunimos las damas de la congregación
hispana y con el apoyo de nuestro maravilloso Pastor, el Revdo.
Douglas Jones, planeamos una reunión de Damas Hispanas
de la LWML con un estudio bíblico, una comida y un taller
de cómo empezar su sociedad de LWML en español.
Damas hispanas de cinco congregaciones cercanas en el sur de
California asistieron. Para Junio de 2004 habíamos formado
nuestra sociedad llamada Sociedad Priscila, que fue reconocida
oficialmente por el Distrito Pacífico Suroeste de la LWML
en su convención el junio pasado.
La experiencia de participar en el programa de Hermanas de
Corazón me ha dado una conexión especial a la Liga
Misionera de Damas Luteranas y ahora tenemos que seguir creando
oportunidades para que más damas tengan esa conexión
a la LWML también. ¿Cómo? Al nivel de Distrito:
Ofrecer oportunidades para que mujeres étnicas puedan
desarrollar sus talentos y dones de liderazgo. Al nivel de sociedad:
Crear una nueva conciencia de mujeres quienes serán mujeres
mentores, intencionalmente haciendo amistades entre las mujeres
étnicas, compartiendo sus vidas y haciéndolas sus
amigas, animándolas y asegurándose que puedan familiarizarse
con esta organización y encontrar SU lugar en el servicio
al Señor dentro de la Liga Misionera de Damas Luteranas.
La visión que tuvo la LWML hace unos años atrás
puede ser una realidad si ligamos nuestras manos y corazones
hacia el esfuerzo de seguir el mandato del Señor en el
libro de los Hechos 13:47: "Te he puesto por luz para
las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los
confines de la tierra."
Que Dios les bendiga, hermanas ... de
corazón.
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