|
|
|
Por Ruth Koch Como muchas personas hoy día, es la moda de buscar religión-como en los programas de "Cristina" o "Laura"-donde aboga que tenemos que aprender cómo "Perdonarnos a nosotras mismas." Algunas noches paso en vela no pudiendo evitar los pensamientos de los pecados que cometí en el día actual o en el día anterior o hasta en años anteriores son mis compañeros familiares. Como en película, repaso los momentos donde pronuncié palabras ofensivas o cuando cometí actos hirientes. Identifico mis errores y caminos equivocados que lamento profundamente. Recuerdo con vividez mis actos de egoísmo y me estremezco al recordar promesas rotas y resentimientos vivos. Mientras doy vueltas en mi cama sin poder reconciliar el sueño, tratando de decirme, "Hiciste lo mejor que pudiste" o "Mira, ya han pasado años, déjate de pensar en lo mismo" y perdonándome yo misma, pero no parece funcionar por mucho tiempo. El auto-regaño de no pensar en lo pasado y forzar tu mente de no pensar en lo que ya no tiene solución no parece durar mucho tiempo y la culpa parece siempre regresar. Así que, ¿qué debemos hacer con esa culpa y ansiedad que parecen ser apropiados como consecuencia de pecados serios y reales? Para los estudiantes de la Escuela de Dios Nocturna aquí hay unas lecciones de buenas nuevas dignas para aprender: Identificar quién te está acusando. El Acusador quien te trae estas acusaciones contra tí una y otra vez no es Dios. Las buenas nuevas son que Dios te ha perdonado tus pecados y ha cargado la cuenta de esa deuda a su propio Hijo, Jesucristo. Porque Dios le hace responsable a Jesús por tus pecados y los míos, ya no te pide el pago por lo que has hecho. Dios le dio "la espalda a mis pecados" (Isaías 38:17). Satanás no es un tonto, pero sí es vencido. El trabajo nocturno de Satanás es su último y desesperado intento de atraer a los fieles para que se despeguen del corazón de Dios. Así que la única respuesta generada del Espíritu Santo de Dios es decirle a Satanás: "Ese pecado es perdonado ¡Lleva tus acusaciones a Jesús!" "Perdonarte Tú Misma" no es de acuerdo a las Sagradas Escrituras. Dios ya te ha perdonado tus pecados así no tienes que perdonarte tu misma. El enfoque está en el perdón de Dios. No añadimos nada a ese perdón completo en Cristo Jesús: no se hace en la circuncisión, ni en holocaustos, ni en la sangre de machos cabríos-y no en perdonarte a tí misma. La promesa de perdón de Dios fue ganado el día en que Cristo murió en la cruz y fue sellado para ti en el día de tu bautismo. La culpa puede ser un regalo. Generalmente, pensamos que la culpa es malo y se debe eliminar cuanto antes posible. Pero como Cristianos, podamos recibir el regalo que la culpa nos otorga: La culpa genuina nos impulsa a los brazos de nuestro Salvador. Esto no es lo que sucede con culpa falsa-culpa neurótica o exagerada. Como mujeres, podemos sentir culpa por no tener la casa impecable o por no servir cada comida calientita y recién hechecita o por no cumplir con sus ideas de la mujer y madre perfecta que tiene que asegurar la felicidad de todos en la familia. En la mayoría de los casos, esta culpa falsa nos distrae del pecado real y la culpa real. Use la Palabra de Dios y los Diez Mandamientos para distinguir entre la culpa falsa y la culpa real para que podemos abrazarnos del perdón de Dios. La paz guardará tu corazón y mente. Todos estamos anhelando la paz, una paz que te permite dormir toda la noche y resistir las acusaciones y engaños del Di-ablo. Aquí va más buenas nuevas: No se inquieten por nada, más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6,7) Duerma en paz esta noche, amada hermana en Cristo. Tus pecados son perdonados. |
|
|