"Es Cáncer"
Por Ruth Koch

Han pasado más de dos años desde que mi esposo y yo escuchamos, "Es cáncer," seguido de las todavía más aterrorizantes palabras, "El cáncer se ha expandido."

Hemos vivido bien por treinta y dos meses, navegando en un laberinto médico y siendo apoyados por gente que nos ama: familia, amigos y el cuerpo de Cristo. Hemos aprendido a ser profundamente agradecidos con los amigos doctores, tanto cristianos como no cristianos, que nos dan pequeñas cortesías que son gigantes para nosotros como lo son leer records médicos cuidadosa y concienzudamente, haciendo planes de tratamiento realísticos, escuchándonos con empatía y haciéndonos sentir que no somos solo un número en una hoja o un "bip" en su radar diario.

Te estarás preguntando quién de nosotros tiene el cáncer - y eso es una lección por sí sola. Mi esposo tiene las células cancerígenas, pero los dos tenemos cáncer. Después de cerca de treinta y nueve años de matrimonio, los dos tenemos cáncer; uno de nosotros en su cuerpo, el otro en el corazón y el alma. El fruto de una bendecida unión en una sola carne hecha por Dios, es que si una carne tiene cáncer, en algún sentido las dos la tienen.

Esta cosa del cáncer es un asunto feo. El miedo siempre está rondando el campamento, buscando una manera de llamar la atención de las personas del brillo del fuego del Evangelio a la oscuridad de afuera. Es fácil moverse afuera de Dios y dentro del cáncer con preguntas como "qué pasa si...", y "¿cómo lo voy a navegar esto?" o "¿tendré la fuerza para enfrentarlo?" Lo duro es quedarse en el campamento, cerca del aro de luz del Evangelio, y no correr tras el cáncer o adelantarse de Dios. Quedarse en este momento de gracia es suficiente. La palabra de Dios nos lo dice, Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.(Mateo 6:34). Puedo decirte por experiencia propia que no sirve de mucho irte muy lejos hacia el futuro, y conjeturar tristes y duros escenarios que tal vez nunca pasarán. Toda esa ansiedad anticipada desperdicia una vigilancia perfectamente buena que puede ser más útil para aplicarla a peligros inmediatos y a otras necesidades.

La pregunta mas común que nos hacen los demás es, por supuesto "¿En qué podemos ayudarlos?" Nos preguntamos si esa ayuda estará disponible más adelante cuando necesitemos ayuda con la comida y otras cosas prácticas de la vida. Ahora mismo es delicioso y vigorizante poder contestar con un amoroso gracias y "Estamos bien por ahora, pero nosotros les avisaremos."

¿Qué puedes hacer tú para ayudar a alguien que está llevando tratamientos de cáncer, siendo productivo, pero todavía mirando hacia la noche más allá del campamento por peligros y lo desconocido? Aquí están algunas ideas:

Cuando escuches un diagnóstico de cáncer, no asumas que todo está perdido. Es un fenómeno muy interesante que la mayoría de la gente asume que es lo peor, agachan la cara y dicen adiós. La realidad es que mucha gente vive mucho tiempo con cáncer.

Escucha. Es interesante cuanta gente linda y bien intencionada necesita hablar acerca de familiares que murieron; hablan de no esperar mucho tiempo para internarse en un hospital, usan términos como "lleno de cáncer" se pasan de consejos y mandan cadenas de e-mails. Es inmensamente reconfortante cuando alguien quiere escuchar qué se siente vivir con cáncer.

Tú tienes muchas historias. Selecciona las que den ánimo. Dínos sobre el hombre en una cama de hospital en su propia sala con sólo semanas de vida por un raro y virulento cáncer que, dieciséis años después, ha escrito un artículo complejo e inteligente para un periódico académico. Háblanos del colega que llevó un tratamiento de dieciocho meses que fue improductivo antes de que el doctor le dijera "tengo la esperanza de que este sí funcione, es la última flecha que lanzo" y funcionó. Si nos lo cuentas, repetiremos esas historias para celebrar el poder de Dios para transcender el peligro.

Manda cartas, notas y tus porciones de las Escrituras favoritos. No puedo decir todas las veces en que hemos hecho frente a crisis médica, reconfortados por todas las cartas y notas que tenemos alrededor de la cocina. Escribir cuando no hay una crisis específica en el horizonte tus buenos y amorosos deseos y compartir las promesas de Dios, se vuelven enormes cuando regresamos de una mala cita médica o una prueba no favorable..

Aliviana nuestra carga. A causa de la adrenalina y el stress, el desorden es uno de los efectos secundarios del cáncer. Agradezco a Dios por la gente maravillosa y de espíritu generoso que te permite olvidar la fecha límite, rechazar una invitación en el último minuto, o entender cuando no puedes estar lo suficientemente bien organizado para hacer lo que tenías que hacer. Agradezco a Dios por las almas generosas que dicen "Sabes que si quieres, puedo encontrar a alguien que haga tu trabajo este mes."

Todos conocen a alguien con cáncer. Los días y semanas pasan y los tratamientos funcionan o fallan, la esperanza va y viene, los efectos secundarios demandan intervenciones creativas, las lágrimas caen, el miedo se asoma de repente y a menudo, pero el amor de Dios permanece. Su ayuda permanece y Su salvación permanece. Es posible vivir con cáncer. Por la gracia de Dios, es posible florecer con cáncer. ¡Imagínate eso!

Ruth N. Koch, M.A., NCC is a Mental Health Educator who lives in Denver, Colorado, with her husband David.

Traducido por Melissa Salomón