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por Carol Childress Demasiadas opciones
¿Agobiante? A veces. ¿Demasiadas opciones? Tal vez. Haciendo elecciones Algunas personas toman decisiones siguiendo el ejemplo de otros, especialmente de aquellas a quienes aman y admiran o que han sido sus guías. Lea 1 Reyes 3:5-14
A veces nuestras elecciones las hacemos basadas en expectativas-válidas o percibidas-de otros, como niños, esposo, padres, amigas, trabajo, sociedad. Lea Lucas 10:38-42
Mensajes de los medios, cultura y sociedad pueden influir en nuestras elecciones? Lea Génesis 13:8-13
Lea Génesis 19:10-13
Hacer la elección correcta En un mundo donde algunos dicen que no hay verdad absoluta, donde lo correcto parece incorrecto y lo incorrecto parece correcto, nuestros corazones y mentes necesitan enfocarse en quién es Dios y qué ha hecho y qué continúa haciendo en nuestras vidas. Siguiendo Sus mandatos en humilde obediencia y confiando en Sus promesas-eso nos ayuda a elegir correctamente. Lea los siguientes versículos y anote como le ayudan a tomar decisiones que agraden a Dios en un mundo lleno de pecado.
Dios lo hace posible Dios no nos deja sólos para hacer nuestro propio camino a través del laberinto de opciones en nuestras vidas. Descubra en los siguientes versículos cómo El nos equipa, nos guia y nos bendice.
En conclusión Personas de todas las edades y situaciones hacen elecciones, desde la mañana hasta la noche, diario y a lo largo de sus vidas. Opciones van desde lo rutinario e insignificante hasta las que requieren deliberacón y tienen consecuencias eternas. Algunas opciones son fáciles, algunas difíciles. En medio de nuestras elecciones, Dios está con nosotros por medio de Su Espíritu Santo, rehaciéndonos, transformándonos y renovándonos. Su Espíritu Santo nos impulsa con sabiduría, fortaleza y valor para saber cómo hacer lo que es bueno y placentero de acuerdo con Su perfecta voluntad. Oren juntas las palabras de David del Salmo 25:4-7 Señor, hazme conocer tus caminos, muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno.
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